Todos los animales necesitan una madriguera, un nido o una cueva para protegerse de las inclemencias del tiempo y de las fieras. La vida fuera de la madriguera es difícil y peligrosa, pero dentro de ella es posible comer, cuidar las crías, almacenar comida…
El hombre siempre ha tenido también una necesidad similar: un espacio personal, seguro y configurable en el que sea posible refugiarse y descansar. En definitiva, una zona de confort en la que en vez de dedicar el tiempo a sobrevivir lo podamos dedicar a pensar, a divertirnos o a relajarnos.
A lo largo de la historia nuestras madrigueras han evolucionado. En el principio de los tiempos, vivíamos en los árboles. Más tarde, ocupamos cuevas cuyas paredes pintamos para coleccionar nuestros recuerdos.
Las cuevas eran un lugar en el que era posible hacer fuego, comer y descansar, pero presentaban algunos problemas. El principal era que nos ataban a una zona, a un lugar, y limitaban nuestra movilidad.
En efecto, si en el fragor de una cacería en busca de alimentos nuestros antepasados se alejaban mucho y debían dormir en lugares improvisados corrían dos peligros: ser atacados durante la noche por fieras y que al volver a su cueva, ésta estuviese ocupada por animales o por otra familia.
Después, construimos casas (verdaderas madrigueras personalizables) y muchas de ellas eran auténticas fortalezas. Pero, el movimiento migratorio de la población hacia las grandes ciudades concentró muchas casas en espacios reducidos y la densidad de población aumentó vertiginosamente.
Nuestras madrigueras se vieron ocupadas por mucha gente. De repente, el hombre descubrió que ya no tenía zona de confort.
Sin embargo, su cerebro seguía necesitando de vez en cuando un lugar del que sentirse dueño. Y entonces apareció el pc.
El pc tenía todo para suplir a nuestra madriguera perdida: era personal, era configurable según nuestras necesidades, nos permitía almacenar datos, no lo invadían otras personas o animales… era nuestro.
El hombre dio un paso trascendental y trasladó su madriguera a un espacio inmaterial compuesto por fotos, hojas de cálculo y demás objetos digitales. El hombre descansaba en ese microcosmos escribiendo, leyendo, jugando o simplemente organizando archivos en un mundo que le pertenecía y en el que estaba solo.
Así, el apego al pc (auténtica madriguera personal) llegó a ser exagerado. La capacidad de almacenamiento local iba creciendo y la cantidad de datos personales que se guardaban crecía sin cesar; pero, la responsabilidad de que esos datos no se perdieran era nuestra.
¡¡Cuántas horas intentando recuperar un ordenador personal después de una catástrofe!!
¡¡Cuántos sinsabores al comprobar la existencia de un virus que hacía inhabitable nuestra madriguera!!
¡¡Qué desagradable sorpresa comprobar que no habíamos entendido el comportamiento del software de creación de respaldos y que habíamos perdido todo!!
Dos nuevas tecnologías han revolucionado recientemente nuestro mundo: las comunicaciones y la virtualización. Ambas nos han permitido dar un salto que hubiera sido difícil imaginar hace tan solo 10 años: un pc puede ser ‘virtual’.
Por ‘pc virtual’ entendemos un pc que reside en un centro de proceso de datos especializados y del que sólo vemos la pantalla cuando nos conectamos a él. Y esa conexión puede realizarse desde cualquier parte del mundo.
La organización proveedora de los pcs virtuales se encarga de blindarlos contra los virus, de garantizar la persistencia de los datos y de asegurar que podamos conectarnos fácilmente. La responsabilidad de la persistencia de los datos pasa a estar en las manos de empresas que tienen muchos más medios que nosotros.
Es el momento de dar otro paso, igual de trascendental que el anterior: mover nuestra madriguera desde el pc real a un pc virtual. Podremos acceder entonces a nuestra madriguera desde cualquier parte, usando cualquier dispositivo. Y allí estará nuestra zona de confort, siempre accesible, personalizada, segura… nuestro refugio. Será la hora de la madriguera virtual.
Atrás quedarán los tiempos en los que una avería en nuestro pc implicaba perder nuestros enseres digitales. Nadie accederá a nuestros datos si nos roba el ordenador. La reposición de nuestro pc no implicará largas horas volviendo a recrear nuestra zona digital de confort. El cambio de dispositivo será mucho más sencillo.
Del mismo modo, en la empresa también reemplazaremos el pc físico por el pc virtual; con las mismas propiedades que nuestra madriguera. La diferencia estará en la personalización:
En casa, tendremos ordenadores virtuales orientados al tratamiento de imágenes, a conectar con nuestros amigos en las redes sociales, a la composición de música,…
En la empresa, estarán orientados a tareas productivas y a flujos de trabajo.
En BBVA, desde que iniciamos hace un par de años el salto a la virtualización, ya tenemos a unas 60.000 personas trabajando en ordenadores virtuales. Y vamos a seguir migrando ‘zonas de confort físicas’ hacia ‘zonas de confort virtuales’.
Por ejemplo, creando ‘escritorios virtuales’ para los servicios centrales del banco. Lo que, a su vez, nos permitirá acometer con mucha más facilidad proyectos relacionados con el teletrabajo y con la movilidad, o más adelante, los traslados de equipos humanos hacia las nuevas sedes corporativas de México y de España.
Hasta pronto,
Pedro.


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Como no podía ser de otra manera viniendo de ti Pedro, brillante. No sólo mantienes una coherencia con la línea planteada antes de que esto de la “nube” se pusiera de moda, sino que sigues oteando su evolución y nuestras implicaciones con una perspectiva de ideólogo a la vez que pragmática, lo cual es doblemente difícil cuando la mente está también dedicada a las inclemencias del día-a-día.
Cuando leía tu post, me estaba acordando de las “madrigueras” portátiles que venden en las tiendas de deportes, esas minitiendas de campaña con varillas tensoras que al sacarlas de la mochila se despliegan ellas solas y en tres segundos ya tienes lista tu zona de… ¿confort? y lo he asociado al mundo de la movilidad (smartphones, tablets y demás) como otro modelo emergente alternativo de “madriguera de confort”.
La verdad es que están muy bien para un “aquí te pillo, aquí te mato”, pero pudiendo tener todo el respaldo de un gestor de cinco estrellas, ¿quién quiere (sólo) mochila cuando existen los bonos de hotel mágicos de la virtualización en los que al desplegarlos nos encontramos el minibar con nuestro refresco favorito y la cama con nuestro tipo de almohada preferida? No es que reniegue de la mochila, pero no están hechas para llevar un minibar a la espalda. Usemos cada cosa en su contexto y saquémosle el máximo rendimiento como tú bien planteas.
Querido Pedro , creo que haces un salto demasiado largo cuando pasas de la cueva-madriguera-hogar al pc.
Yo sigo buscando el confort de mi madriguera al margen de otras virtualidades, no podemos dormir virtualmente, ni comer, ni hablar con la familia mirando a los ojos (que no es la pantalla), etc.
Pero sí comparto contigo el salto que ha supuesto, primero en los asuntos domésticos y luego en los profesionales, el acceso al mundo ‘virtual’. En mi opinión, es precisamente lo que hacíamos fuera de la madriguera, lo que comporta más ventajas de este ‘mundo virtual’: el trabajo, la formación, la relación profesional, el conocimiento, se expanden de tal manera que el desafío ahora consiste en canalizar, seleccionar y aprovechar estas posibilidades.
Sueño con el día en que llevemos colgado del hombro una tableta ligera y ‘tonta’ con acceso ubicuo a la ‘red’ y con baterías siempre inagotables, que se recargan directamente del sol, o por el movimiento. Energía y la última tecnología y plataformas siempre a mano, será una maravilla. Todo será mas fácil porque además, tendré más tiempo al final del día, para llegar a mi madriguera, dejar la tableta apagada y hablar con mi hija.
Javier
Muchas gracias por tus ideas.
Estoy de acuerdo en el modelo de dispositivo que describes. Yo me apunto. Porque evidentemente para acceder a mi escritorio virtual necesito un dispositivo físico.
Dos ideas sobre esto.
En primer lugar si en el dispositivo virtual tengo las herramientas necesarias para trabajar, los requerimientos de la tableta que describes son cada vez menores. Sólo es necesario tener instalado lo que llamamos un visor (de escritorios virtuales).
En segundo lugar el mundo evoluciona hacia aplicaciones Web. Quizá en el futuro no sea necesario virtualizar ninguna aplicación obsoleta que necesite tal sistema operativo o tal aplicación. En ese caso con el dispositivo que describes podrías trabajar el 100% del tiempo.
Pedro
Si virtualizar permite la conciliación familiar……..bendita virtualización.
José Luis
Espero que sí. Para el que no está muy interesado en dedicarle horas a instalar herramientas en el PC de su casa, a estar pendiente de las versiones, el PC virtual supone ganar tiempo. Si un día decidimos comprarnos un PC mejor, con un sistema operativo más moderno, no tenemos que preocuparnos por reconstruirnos el taller digital. Basta con conectarnos.
En definitiva lo que ganamos es tiempo que seguro que invertiremos en conciliar.
Pedro
Primero de todo, un estupendo punto de vista y artículo que lo plasma.
Yo creo que como todo, dependiendo en que contesto, puede estar muy bien.
La virtualización del PC, al igual que otros planteamientos empresariales, ofrece productividad, simplicidad al usuario y seguridad a la empresa.
Esto hace que dejemos de tener imaginación, e interacción, ya que todo viene ya hecho y lo único que hacemos es utilizar una herramienta demasiado estandarizada, que te permite configurarla en cuanto a su aspecto visual y a sus utilidades para tener más a mano lo más utilizado, pero limitante en base a estandares, e inamovible al ser productos poco ágiles. Esto pudiera llegar con el paso del tiempo a ser un arma que nos puede inmovilizar, ya que solo podemos utilizar o trabajar con herramientas, utilidades o productos, que alguien en un consejo de dirección o ente similar, y que en algún caso está muy lejos del día a día, decida que son los idóneos, aunque sea en base a estudios y capacidades que ofrece dicho sistema.
Al final se trata de ir en la dirección de todas las grandes empresas, adaptando nuestro trabajo a productos o paquetes de software, en lugar de desarrollar en primera persona un producto a nuestro mundo real, que cambia constantemente. Nuestro mundo real, nuestro día a día y forma de hacer, es tan diferente de otras entidades de nuestro entorno, que yo creo que nos debería diferenciar. Las herramientas en las cuales nos apoyamos para nuestro trabajo, van cambiando, y en lugar de mejorar nuestra productividad, aportando rapidez, usabilidad y claridad, lo que se consigue es más complejidad y tiempo de respuesta con menos prestaciones.
Por último, solo intentar romper una lanza por los usuarios que deben adaptarse a los requerimientos nuevos en su día a día.
No estoy de acuerdo en que una solución que ofrece productividad, simplicidad al usuario y seguridad a la empresa tenga como consecuencia que dejemos de tener imaginación e interacción por el hecho de que todo venga hecho.
Primero, el que todo venga hecho es discutible, pero además, no se trata de una conclusión lógica, sino un juicio de valor. El usuario final no percibe la diferencia de un entorno bien virtualidad de uno clásico. Tan sólo “disfruta” de la posibilidad de usarlo en cualquier puesto de trabajo. Deja de tener UN puesto de trabajo para que TODOS los puestos puedan ser su puesto de trabajo. Sinceramente no veo la correlación en tu conclusión.
Por último, todo incremento en la productividad, simplicidad al usuario y seguridad en la empresa, y más en ámbitos productivos como el nuestro, no puede más que alimentar la imaginación y la interacción, y para ejemplo uno muy clásico para no perdernos en nuevas tecnologías: el libro. Antes de la imprenta, hacer libros era improductivo, complejo para el usuario y poco seguro en la fidelidad con el original, dependiendo de la fidelidad del transcriptor. Tras la imprenta… bueno, pues dejamos la edad media atrás y empezamos a explotar la imaginación y la interacción a nivel planetario.
Juan Carlos
Totalmente de acuerdo en que la utilidad de los escritorios virtuales depende del contexto en el que se usen. Diferentes necesidades, diferentes soluciones, eso no cambiará.
La relación entre imaginación y herramientas utilizadas es un asunto apasionante que bien podría ser el tema de un post venidero. En general las herramientas se eligen dependiendo de lo que nos piden los usuarios. Obviamente cuando hay varias herramientas que hacen lo mismo se buscan prestaciones, compatibilidad, comodidad, precio, etc.. Pero los departamentos de publicidad y marketing usan unas aplicaciones, los financieras otros, los abogados otros, y así toda la empresa.
En BBVA estamos siguiendo el camino que sugieres con la construcción de nuestro nuevo escritorio de trabajo llamado HPD (High Performance Desktop), en vez de usar paquetes estándar.
Pedro
Pedro , espectacular la metáfora ….
Cómo les hubiera gustado a los cavernícolas acceder , en cualquier momento y en cualquier lugar , a ese refugio que es la “madriguera” después de recorrer kilómetros para conseguir comida, exhaustos y con miedo de ser cazados ellos.
Y hoy en día la virtualización más que una madriguera supone la posibilidad de “seguir cazando” desde tu madriguera real …eso les hubiese hubiese vuelto locos …cazar desde el confort de la caverna, y eso lo tenemos nosotros .
Muchas gracias por tu comentario.
Es muy certero el punto de vista inverso que propones. No es que pueda acceder a mi madriguera desde muy lejos, es que puedo salir a cazar… sin salir de casa.
Pedro
Para los que no somos tecnologos, caray!! Que bien se entiende esto de la virtualizacion. Pedro, siempre aportando con una gran sencillez. Gracias !!!
Sin embargo, cuando hablamos de entornos de escritorios virtualizados, ¿no estamos “volviendo a la caverna”, de la mano de las áreas de tecnología de las empresas? ¿No es éste un entorno en el que los responsables de microinformática se sienten confortables y seguros, protegidos, pues en lugar de gestionar la diversidad proponen un único (o dos o tres) modelo de escritorio para todos? ¿No estamos por tanto llevando a todos los usuarios a la “madriguera de TI”?
Y en la “madriguera de TI” ¿realmente un usuario se encontrará confortable con un desktop virtual? ¿Tenemos en cuenta la productividad de empleados o usuarios cuando planteamos este tipo de soluciones?
En mi opinión no lo hacemos.
Tomamos estas decisiones tratando fundamentalmente de conseguir ahorrar costes en áreas tales como la factura de la luz al sustituir PCs por “Thin Clients”, o el personal de TI. Es cierto que también se habla de otros factores (reducción de la contaminación acústica en oficinas, reducción de emisiones de CO2) pero no he visto nunca justificar la virtualización del escritorio a través de la mejora de la productividad de sus usuarios, ni he conocido a ningún usuario que pidiera que le cambiaran el pc físico por un pc virtual. Por tanto no me parece que responda a una necesidad de usuarios o empleados.
Yo como empleado y usuario lo que busco es que mi información esté accesible desde cualquier dispositivo que utilizo o tengo a mano, en cualquier lugar y en cualquier situación. Quiero poder acceder online a dicha información… pero también offline. Quiero que cuando trabajo offline las modificaciones que realizo sean accesibles de nuevo desde cualquier dispositivo en cuanto vuelva a estar online. Y quiero decidir con qué dispositivo accedo a qué información porque mis fotos las retoco desde mi ordenador personal de casa, pero mis documentos los trabajo desde el portátil, aunque quiero acceder al correo desde todos los dispositivos. Y en la nube puede estar la respuesta.
La nube me permite disponer de uno o varios repositorios que sincronizaré con mi teléfono móvil, con mi tableta, con mi portátil, a los que accederé desde el escritorio virtual del trabajo o el ordenador personal de casa; o al que accederé online y de forma segura a través de un navegador desde un cibercafé o el ordenador de un amigo. Puedo decidir qué sincronizo y qué no en cada dispositivo y por tanto a qué quiero tener acceso cuando no estoy conectado, porque no puedo… o porque no quiero estarlo.
No quiero que mi escritorio sea ubicuo: quiero que mi información sea ubicua.
Mi madriguera virtual no es mi desktop (físico o virtual)… mi madriguera está donde está mi información. Por ello, si bien el desktop virtual puede ser una buena solución para unos entornos o perfiles, no lo es para otros, y lo queramos o no la tan manida “consumerización de la TI” nos encamina hacia que seamos más los “otros” que los “unos”.
Sergio.
El enfoque de BBVA es una mezcla: Lo crítico se virtualiza y lo no crítico se manda a la nube. No es operativo poner la lógica que hace soltar billetes a los cajeros fuera de la “caja fuerte” que es nuestro CPD, pero los correos y la aplicación para acceder a ellos sí que encajan con la nube. Que el primero de los casos haga que los equipos técnicos sean uniformes, monótonos en su gestión técnica, predecibles y dependientes de la conectividad de red con el CPD central… pues qué quieres que te diga, tratándose de 60.000 puestos de trabajo (sesenta mil, por si no lo has leído bien) no es un problema, es una bendición. Que el segundo puedan funcionar en offline es sólo cuestión de tiempo (HTML5) y más bien poco.
Me siento algo cortado al escribir aquí porque mi estilo no es ser complaciente sino leal y ya me ha traido algún que otro problema, pero como creo que cada uno aporta lo mejor que tiene, voy a confiar en ello:
Hola, no sé cual es la definición de no crítico; en estos tiempos no conozco nada que no sea crítico de alguna manera a mi alrededor; incluso el correo lo es cuando falla el Remedy o cuando nos auditan!, cuando hacemos BRS el objetivo es hacerlo de TODO!
Por otro lado, la virtualización supone un verdadero desafío cuando tienes que montar un pen drive , quizá a alguna hora after hours para arreglar o descargar algo de un pc y tal eventualidad no ha sido contemplada; también es un problema cuando no llegas a algo y te dicen que la red, el firewall, el core y sus rosetas están, TODOS bien, pero tú sigues sin llegar. (a lo mejor es una consola que tiene que funcionar o sí o sí).
El mundo real de las trincheras versus la guerra en los planos en estado mayor. Pero no cambio mi mundo.
Agus
¡Desde la trinchera escribo! Si hay algo crítico entre lo crítico es nuestro PC del trabajo, el que nos permite acceder a los otros sistemas críticos (de acuerdo contigo ¿hay algo que no lo sea?). Para ciertos colectivos el escritorio virtual es la manera más rápida de garantizar una máquina operativa con todas la aplicaciones al día.
Los escritorios virtuales actuales permiten el uso de pen drives, reproducen audio y video sin problemas, utilizan la impresora local, etc. Es más, desde una máquina virtual local (un apretón más de tuerca) nos hemos llegado a conectar al escritorio virtual usando la wifi de la máquina física.
Pedro
Este es mi segundo comentario referente a este post de BBVA tech.
En este caso no voy a entrar en el contenido. Me sorprende que las respuestas a los comentarios que discrepan o expresan una opinión fuera de la línea del post, no sean contestados por su autor, sino por Pascual, los demás no son contestados por nadie.
En otros post, como en uno reciente y muy clarificador de nuestro CIO “PROBLEMAS: ¿Los resuelves o buscas la solución? Era el mismo José Olalla quien contestaba a los mismos, sin intermediarios, post con el que, dicho sea de paso, yo y otros compañeros hemos coincidido sumamente.
Creo que dada la facilidad de escritura y la soltura de estas contestaciones en este post, me gustaría disfrutar de un post de Pascual, para enriquecernos e ilustrarnos con su conocimiento, capacidad de síntesis, razonamiento y abstracción.
En cualquier caso hago juicios de valor, al igual que Pascual en su primer párrafo del primer comentario, cayendo en la adulación y el elogio vano, bajo mi propio juicio de valor, ¡claro está!.
Lamento haberte molestado. Aún así, me reafirmo que el primer párrafo que menciono no es concluyente, sino especulativo, tal y como pretendo demostrar con el contraejemplo del libro impreso. Eso no impide que pueda estar muy de acuerdo con otros puntos que planteas, como que el el café para todos es dañino, sobre todo para los hipertensos
, algo que no es obligatorio con la virtualización, ya que la técnica, como tal, permite disponer de diferentes plantillas para diferentes perfiles.
Como decía Einstein, “nunca asistiría a una cena en la que todos estuvieran de acuerdo”. Los post en los que todos decimos lo mismo son un rollo.
Por último, no me molesta que me llames adulador porque, releyendo mi primer párrafo la verdad es que me quedó súper-baboso (aunque la adulación sólo es aplicable cuando se espera algún trato de favor y Pedro no ha sido nunca mi jefe ni nos debemos nada). Lo que no es correcto es lo de “elogio vano”, porque se trata de “elogio sincero” desde el conocimiento bastante en detalle de las tripas técnicas que hay detrás de todo esto, que no son moco de pavo.
Querido Pedro.
Me ha parecido brillante tu enfoque y, además, muy útil porque está generando un montón de comentarios e ideas interesantes.
¡Muchas gracias!
Sergio
Gracias por tu conebtario.
En realidad mi post no iba de cómo debe ser el PC que nos ofrezca nuestra empresa. Intentaba convencer de que el uso de un escritorio virtual puede ser tan tranquilizador para el usuario como un escritorio real o físico, y que nos evita muchas labores de mantenimiento.
Hace tiempo que los que trabajamos en esto hemos dejado de creer en que exista una solución única para todos los usuarios. Por ello es nuestra obligación reflexionar sobre todas las soluciones y probarlas todas. Los escritorios virtuales son una solución perfecta para muchos colectivos.
Los factores que influyen en cada solución que elegimos para cada colectivo son de todo tipo. Los hay económicos, por supuesto, los hay relativos a la seguridad, a la disponibilidad, a la gestión de versiones y parches, etc.
Lo que no veo es porqué el uso de escritorios virtuales tenga que limitar los tipos de escritorio disponibles. En nuestra empresa desde luego no lo están, ni para los escritorios físicos ni para los virtuales. Para facilitar las instalaciones tenemos unas decenas de plantillas tipo, pero luego es posible instalar cualquier tipo de software en cualquiera de ellas. De hecho utilizamos escritorios virtuales para solucionar el acceso a aplicaciones comerciales y desde las diferentes versiones de navegadores. Una aplicaciones exigen navegadores modernos, otras antiguos.
Estoy de acuerdo en que lo importante es la ubicuidad de los datos. Pero lo es también disponer de la herramienta que nos permita trabajar con ellos. Es frecuente, al sentarse a trabajar en PCs domésticos ajenos, no encontrar instalado el software que necesitamos, especialmente si es un software muy especializado o si se trata de sistemas operativos diferentes.
Pedro