¡Socorro! Mi pensamiento no cabe en 140 caracteres

Seguro que a ti también te pasa: tus familiares y amigos te preguntan para qué sirven las redes sociales, si deben darse de alta o no, cuál es la mejor, si son seguras, si son sencillas de utilizar, cómo empezar…

Otros, lo que te piden es algún consejo sobre cómo organizar la información a la que tienen acceso. Cada día recibimos decenas de enlaces a páginas o a contenidos muy interesantes. Cosas que vemos fugazmente en ese momento, pero que meses más tarde echamos de menos y queremos localizar. En este post he querido reflexionar sobre ambas cuestiones.

Empezaré por decir que existen muchas, muchísimas, redes sociales. Unas son generalistas y algunas suman cientos de millones de miembros. Otras son especializadas y tienen un número de miembros más reducido, pero comparten un interés común. Sean de un tipo o de otro, todas nos permiten conectar con otras personas, y compartir nuestras opiniones y vivencias.

Entre las generalistas, las principales por su número de miembros en estos momentos, son Facebook, Twitter y Google Plus. Aunque cada una de ellas tiene características específicas que la diferencian de las otras.

Entre las especializadas o verticales, probablemente la más conocida es LinkedIn (especializada en el ámbito profesional). Otro ejemplo, en este caso interno, es el HPD (nuestro High Performance Desktop) que, con su “Red BBVA”, es un buen ejemplo de red social especializada en la que los profesionales de BBVA podemos crear grupos y escribir nuestras opiniones en el muro.

Pero estas redes, en mi opinión se nos quedan cortas en tres aspectos:

En primer lugar, la limitación en la extensión de los mensajes que publicas (140 caracteres en Twitter o 420 en Facebook) sirven para recomendar lecturas y compartir fotos o páginas web, pero resultan insuficientes para comentar noticias en profundidad o expresar opiniones. Muchas veces necesitamos un texto más largo, con la posibilidad de incluir fotos y enlaces para desarrollar nuestro pensamiento. Por ejemplo, hace unas semanas recibí un enlace a una página en la que se mostraban las patentes de Steve Jobs. Al ver que las patentes eran simplemente dibujos, la asociación con Leonardo fue inmediata; pero, ¿cómo contar algo interesante sobre esta asociación en 140 caracteres o incluso en 420?

La segunda carencia es que eso que vamos leyendo a lo largo del día, eso que van publicando nuestros contactos en esa red social concreta, se queda en el muro, en el timeline o en el stream (como llaman respectivamente en Facebook, Twitter o Google Plus a esa página en la que cada miembro va publicando sus mensajes) de la persona que lo escribió; pero, cuando pasan meses (o simplemente semanas) y queremos volver a leer algo que nos había llamado la atención, puede resultarnos difícil recuperarlo. Sabemos que todo está ahí, pero deberemos recordar quién lo escribió y, con mucha aproximación, la fecha en que fue publicado para tener alguna posibilidad de localizarlo.

Y la tercera es que, además, no resulta sencillo seguir los temas que más nos interesan porque las contribuciones se mezclan en las diferentes redes. Una frase ingeniosa, un enlace a una exposición, una foto de vacaciones. ¿Cómo separar las diferentes entradas según los temas que tratan?

Afortunadamente, hay dos herramientas tan útiles y potentes como las redes sociales y que las complementan a la perfección:

La primera es el blog. Un blog es un sitio web como éste en el que estás leyendo este artículo. Nos pertenece y somos responsables de su contenido y formato. En él escribimos nuestras opiniones, incluimos fotos, enlaces y videos. La información en un blog parte de nosotros y va hacia los demás. La ordenación de la información se realiza mediante “tags” (etiquetas), que nos permiten indexar los contenidos y facilitar las búsquedas.

Existen multitud de proveedores de blogs gratuitos (los principales son Blogger y WordPress), y una característica común es que no hay que saber programar para escribir en ellos. Se pueden escribir los textos utilizando un navegador como editor, y la mayoría permiten contribuir por correo. Por eso, en Internet hay varios cientos de millones de blogs, que hablan de todos los temas posibles e imaginables.

La segunda herramienta son los lectores de feeds. En este caso, la información procede de otros y acaba en nosotros. La práctica totalidad de webs produce un flujo de información cada vez que se añade un nuevo artículo. Y esos lectores nos permiten seguir todo aquello que nos interese. Supongamos que nos interesa la pintura. Después de un tiempo, hemos identificado una decena de personas con la misma afición que escriben regularmente en blogs, y esos contenidos nos interesan. Además disfrutamos con la sección de arte de un par de periódicos, y seguimos en línea la “VIP Art Fair”. Programamos nuestro lector para recibir todas las fuentes y tendremos un sitio en el que aparecerán todas las actualizaciones a medida que se produzcan. Hay muchos. Yo uso el de Google.

Llegados aquí, te contaré cómo organizo todo lo que leo. Hace tiempo que abandoné el uso de los enlaces favoritos en el navegador. Lo que hago ahora es lo siguiente: utilizo un blog en un proveedor que permite las contribuciones por correo. Existe una dirección asociada al blog y todo lo que ahí se envía es publicado automáticamente. Todos los navegadores que conozco permiten enviar un enlace por correo, así que cada vez que veo un enlace interesante, en una recomendación de Twitter, en mi correo o navegando por internet, lo envío a la dirección del blog. Y ahí queda publicado… para siempre. Luego, si tengo tiempo, añado etiquetas, aunque con la herramienta de búsqueda del propio blog suele ser suficiente para encontrar lo que busco.

Resumiendo: Si quieres escribir con cierta frecuencia sobre un tema, lo mejor es crear un blog y utilizar las redes sociales para anunciar lo que ahí publicas (eso es, por ejemplo, lo que hacen los compañeros que gestionan el proyecto BBVAtech, cada vez que aquí se publica un nuevo texto). Si lo que haces es seguir blogs temáticos, merece la pena dedicar un rato a localizar un lector de feeds y agregarle nuestras fuentes.

¡Ah! Y, por supuesto, no pierdas la costumbre de recomendar a tus contactos, discos, libros, películas, eventos, obras de teatro o exposiciones. ¡Eso sí que cabe en los 140 caracteres de Twitter!

Un saludo, Pedro.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (10 votes, average: 4,10 out of 5)
Loading ... Loading ...

Related Posts

10 respuestas a ¡Socorro! Mi pensamiento no cabe en 140 caracteres

  1. Pascual de Juan dice:

    Como casi siempre, totalmente de acuerdo.

    Para complementar la lista final de consejos, os aporto mi visión de para qué creo que sirve Twitter: Para publicar sentencias lapidarias o graciosas o informar vía gerundios del devenir de tu vida. El primer Twittero fue Tsun Tzu, el de “El arte de la guerra”, que lo usaba más en la primera de las acepciones.

    Lo he abierto por una página al azar y me encuentro “La peor política es atacar las ciudades. No las ataques, a menos que no haya otra solución” o “Si los hombres se reúnen constantemente en pequeños grupos y se hablan al oído, el general ha perdido la confianza del ejército” o “Cuando el enemigo esté en posición más fuerte, has de saber mermarlo, cuando esté bien nutrido, hacerle pasar hambre; cuando esté descansado, obligarle a pasar a la acción”.

    Todos ellos podrían ser Twitts que caben en un SMS de 144 caracteres. Y algunos serían incluso “Trendic Topic”.

    Todos son mensajes que comparten con los actuales dos características: Para el experto, son obviedades y para el “follower” aficionado, carnaza para el deslumbramiento fácil.

    La humanidad necesita mensajes con más chicha de los que caben en una galleta de la fortuna. Creo firmemente que el Twitter es la versión Web-2.0 del horóscopo: mensajes vacíos con supuesta sabiduría mística, pero escritos por la masa para la masa.

    Por si no lo habéis pillado, no me gusta Twitter, pero sí los blogs.

  2. Juan Carlos dice:

    La verdad es que es un post ilustrativo y clarificador. Se lo he mandado a un amigo que siempre me pregunta sobre las redes sociales, y siempre eludo el tema por ser un poco farragoso.
    La variedad de redes sociales como comenta Pedro en el post es amplísima, y cada una está “especializada” en un colectivo, actividad o uso determinado. Hay que identificarse con la que nos interesa. No puedes estar en varias porque al final te diluyes entre tanta red.
    Yo, la verdad, hasta fechas recientes no he empezado a utilizarlas, solo Facebook y Twiteer, y solo con amigos de verdad (no el aluvión de solicitudes de amistad de gente que no conoces y que es amigo de tus amigos), familia y compañeros. Al final es una manera de estar en contacto y compartir fotos, intereses, noticias y link interesantes, sin estar realmente en contacto como se ha entendido hasta ahora.
    Entre ellas me quedo con Facebook, porque va a mi ritmo, Twitter puede ser estresante, aunque muy útil e ideal para seguir un evento concreto, o sustituir a los RSS.
    Referente al primer Facebook, serían las pinturas rupestres, pero esa es otra historia que no viene a cuento aquí, para no difuminar el tema del autor hacia mi comentario.
    Yo mantengo una página WEB personal con Joomla y un blog con WordPress, en ambos incluyo las noticias o link que me interesan, algunos con vista pública y otros solo privados, intentando por supuesto filtrar bastante, ya que lo que comentas es a veces desmesurado, al menos cuando yo lo hacía sin filtro, era inmanejable.
    Un inconveniente que veo a las redes sociales es que al final conoces la vida de tus amigos, más o menos, sus viajes, fotos, etc., pero no es él quien te lo cuenta, sino que la conoces a través de su álbum o entradas. Es un comentario que hacemos frecuentemente cuando quedamos para cenar, ya que sustituyes una llamada o correo por una entrada en su muro de Facebook. Otro inconveniente como casi todo en la red es el problema de seguridad, y Facebook, los tiene con relativa frecuencia.
    No me parece adecuado descalificar alguna de las redes sociales, con calificativos poco afortunados y vanos, una realidad como son las redes sociales y por ende a las personas que las usan y a quien van dirigidos. Aunque no gusten.

  3. Pascual de Juan dice:

    No lamento ser contrario a la tendencia. No me gusta Twitter, ya lo dije. Refrendo el título del post. Algo que cabe en 140 caracteres no puede ser profundo, tan sólo una notificación, algo propio de los SMS (ése fue el origen de los Twitts). Además de lo planteado en mi postura inicial, existe una argumentación más interesante en el enfoque de alguien menos banal que yo, un tal Tim que ya en abril se puso a contracorriente indicando que Twitter sólo potencia las posturas extremas y los espumarajos de rabia en la boca.

    http://www.pcpro.co.uk/blogs/2011/04/19/berners-lee-stop-foaming-at-the-mouth-twitter/

    Me gusta el potencial de las redes sociales, pero no la implementación de Twitter, cuyo único acierto son los hash-tags, que como bien apunta Tim, sólo ayudan a la metodología de Vicente (“¿Dónde va Vicente? Donde va la gente”). No apoya a la construcción de ideas, sino a la rapidísima difusión del pensamiento único, sin argumentación, sin debate, sin razonamiento, y eso me recuerda mucho a comportamientos históricos pasados de los que nos avergonzaremos la humanidad por siglos. El pensamiento único dirigido es malo, pero el pensamiento único y además incontrolado, es como un mono con una ballesta.

    No tengo solución (no la tiene el inventor de la web, como para atreverme con tamaña arrogancia), sólo sé que a mí tampoco me cabe mi pensamiento en 140 caracteres y que seguiré trabajando para hacer que las redes sociales que lo permitan puedan aportar algo más que retwitteos, versión contemporánea del zapping para espíritus contemplativos.

  4. no symbol dice:

    Hola a todos:
    a mí no me gustan las redes sociales,especialmente; sin embargo, a mí en concreto me bien muy bien aprender a resumir. Creo que también facilita el trabajo en equipo el resumir y al gente quizá se concentra más en 4 líneas que en 40, incluso si les aburre, les aburre menos rato.

  5. Pepe Olalla (@PepeOlalla) dice:

    Llevo días buscando el momento para hacer un comentario y hasta ahora no he tenido tiempo. No sé si será tarde, quizá ya nadie lo lea pero yo en todo caso lo hago.
    En primer lugar hay que agradecer a Pedro su esfuerzo por ordenar y explicar como utilizar las redes sociales. Ha quedado muy claro. Aunque me ‘agobia’ un poco la idea de ir enviando por email todo lo interesante a un blog para luego volver a verlo. Con el aluvión de información a que estamos expuestos ya es bastante con intentar manejarnos en tiempo real como para dejar algo para luego ¿no?
    En cuanto a opinión sobre redes sociales yo la verdad es que no lo tengo claro.
    En la que llevo más tiempo es en Linkedin. Mantengo mi historial más o menos actualizado y debo tener bastantes contactos aunque sinceramente no veo la diferencia entre alguien que es contacto tuyo o no… De vez en cuando recibo algún mensaje de gente que no conozco, a veces muy poco discretos. Por ejemplo, ‘soy de un headhunter y estoy buscando un CIO para la empresa X…’. Nunca respondo.
    En Facebook hice una prueba hace tiempo con un nombre ficticio. Le envié una invitación a mi mujer para ser su amigo que ella, lógicamente, no aceptó por no reconocerme. Pues bien, sólo por haber enviado la invitación y sin haber recibido respuesta, me aparecieron todos los amigos de mi mujer en el apartado ese de ‘gente a la que quizá conoces’ o algo así. Me pareció una absoluta falta de privacidad.
    En la que soy más activo desde hace unos meses es en Twitter. Empecé por entender un poco más el fenómeno y reconozco que tiene su punto. Te sirve para enterarte de las noticias según están ocurriendo, para saber qué preocupa a la gente, incluso hay empresas como Iberia que responden muy rápido a preguntas recibidas por este canal. La clave es elegir a quien sigues.
    En Twitter también me he dado cuenta que la gente es más próxima. Se dirigen a mí personas que por teléfono o email no lo harían. Esta frescura del canal me gusta mucho.
    Twitter también me ha permitido comprobar que por mucha red social y ‘conversación’ que se diga, en general la gente escucha poco. Twittea esperando conseguir followers (una especie de alimento del ego) pero repara poco en los twitts de los demás.
    Y sí, como dice Pascual, hay mucho de frase vacía. Sobre esto tengo una anécdota ocurrida alrededor de las recientes elecciones generales en España. Un twitt rezaba ‘Con un modelo político del XIX no se pueden esperar resultados del XXI`. Fenomenal, pensé. Pues poco después un RT de una persona que se gana la vida dando conferencias de a 60.000 euros por sesión (por discreción no diré su nombre) añadía un ‘¡Totalmente de acuerdo!’. No me pude contener y mencionando a los dos respondí ‘Como frase queda bien pero ¿qué es un modelo político del siglo XXI?’ Obviamente no obtuve respuesta…
    Desde luego me he pasado bastante de 140 caracteres…
    Un abrazo

  6. esther vilas dice:

    Gracias por el comentario, Pepe…estoy por releerlo.

    ¿Por qué será que me horroriza la idea de estar en una “red” ya sea real o virtual?
    De hecho es la primera vez que escribo algo personal en un ordenador.
    Ya veo que no todo son bondades sino que puede causar alguna que otra molestia.Claro que nunca hay que decir de este agua no beberé…
    En cuanto al num. de caracteres, se aprende en biblioteconomía y documentación.a resumir..No todo el mundo tiene el don. Ya lo decía Cervantes “lo breve dos veces bueno” Y escribió el Quijote .Saludos

  7. Juan Carlos dice:

    Esto es un mal uso de las redes sociales, ya que ha podido hundir una entidad financiera, pero como en todo hay que perseguir delitos, y este creo que lo es:

    http://es.finance.yahoo.com/noticias/Un-tuit-colapsa-sucursales-yahoofinancees-3079618260.html?x=0

  8. Pingback: La longitud media de los tweets es de 30 caracteres » Yo Evoluciono

  9. Ester Del Olmo dice:

    Hola a todos.
    Para los escépticos y/o temerosos de las redes sociales, os recomiendo el curso Competencias 2.0 que imparte el campus de BBVA. Como todo lo nuevo, da un poco de vértigo y recelo subirse al carro. Personalmente llevo muchos años en LinkedIn y unos cuantos también en FaceBook. A través de mis lecturas en la red y el sentido común, resulta que he acertado en el uso de ambos, casi sin querer.
    Yo al Tweeter no le veo mucho la gracia (si no es para difundir ideas a gente que le interese leerlas). Pero a cada cual lo suyo.
    Le agradezco a BBVA la organización de este curso y que recomiendo a todos los que no entendéis “por qué hay que estar”, pero más aún “para qué”.
    Saludos.
    (También me he pasado de 140….)
    Página de Jaime Izquierdo (http://about.me/JaimeIzquierdo) y algunas de sus presentaciones (http://www.slideshare.net/newmahwah)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>